Alejandro Dumas

Alejandro Dumas (padre) nació en Villers – Cotterests, el 24 de julio de 1802, y murió el 5 de diciembre de 1870 en Puys, ambas ciudades de Francia. Se lo considera uno de los más importantes novelistas y autores teatrales de la literatura francesa.

Su madre fue Marie-Louise Labouret y su padre, el general del ejército de Napoleón Bonaparte Thomas Alexandre Davy de la Pailleterie, también conocido como Thomas Alexandre Dumas. El abuelo de Alejandro Dumas fue el Marqués Antoine-Alexandre Davy de la Pailleterie, casado con Marie-Céssette Dumas, una esclava negra de las islas Indias del oeste de Santo Domingo.

Cuando todavía era un niño, quedó huérfano de padre y los pocos recursos con que contaba su madre solo le permitieron darle una educación limitada. Por ese motivo, en 1811 comenzó la escuela pero pronto la dejó para trabajar como mensajero, vendedor de tabaco y ayudante de un notario.

Dumas tenía un carácter rebelde y dedicaba gran parte de su tiempo a cortejar chicas de su edad y a cazar. Con sus ganancias como cazador, en 1822 logró realizar su primer viaje a París y quedó fascinado por la ciudad y por el teatro. Poco tiempo después volvió y, gracias a algunas cartas de recomendación para los antiguos compañeros de su padre y a que tenía una caligrafía perfecta, consiguió un puesto de escribiente en la secretaría del Duque d’Orléans. En París completó su educación de manera autodidacta: leía muchísimo, sobre todo historias de aventuras de los siglos XVI y XVII, y asistía al teatro permanentemente. Las obras de Shakespeare lo entusiasmaron tanto que así descubrió su vocación artística: el teatro y las novelas históricas.

El 10 de febrero de 1829 se estrenó su obra Enrique III y su corte, muy valorada por la crítica y, en 1831, con la representación de Anthony, logró el primero de los éxitos que lo acompañaron durante toda su carrera literaria.

Publicó más de 1.200 obras, entre las que se destacan Los Tres Mosqueteros (1844), El conde de Montecristo (1845), El tulipán negro (1850) y La mujer del collar de terciopelo (1851). Aunque escribió muchas con la colaboración de otros escritores a quienes contrataba, en la mayoría de sus novelas y cuentos se nota la marca inconfundible de su estilo, su creatividad y genio personal.