Robert Louis Stevenson

Robert Louis Stevenson fue uno de los escritores más prolíficos de su tiempo, no solo por la cantidad de obras que publicó, sino también por la variedad de géneros en los que incursionó: ensayos, libros de viajes, novelas, poesía, teatro, biografía y cuento.

Nació en Edimburgo, Escocia, en 1850. Estudió ingeniería, presionado por su padre, también ingeniero. Pero pronto abandonó esa carrera y terminó recibiéndose de abogado, profesión que, sin embargo, nunca ejerció.

Pasaba los veranos de su época estudiantil viajando por el norte de Francia y, de esas experiencias dejó memoria en varios diarios de viaje. Viajes en burro por Las Cevenas, de 1879, es un ejemplo.

En 1876, la vida de Stevenson cambiaría radicalmente, después de conocer a Fanny Ousborne, en Francia. Era una mujer independiente, nacida en los Estados Unidos, divorciada y con dos hijos, y once años mayor que Stevenson. En 1879, Stevenson emprende un largo viaje a California, donde ella vivía, viaje que registra en El emigrante amateur. Y en 1880, se casaron en San Francisco.

Además de los libros de viajes, escribe cuentos, con los que inicia la tradición inglesa en este género que ya estaba desarrollado en América, Francia y Rusia. Muchas de sus historias más famosas (policiales, fantásticas y de terror) se publicaron en Los hombres felices y otros cuentos y fábulas, en 1887.

Un poco antes, en 1886, se publicó la novela que lo haría famoso: El extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde, situada en una ciudad moderna laberíntica, de atmósfera oscura. El tema del doble, central en esta novela, lo retoma en El señor de Ballantrae, de 1889, uno de sus trabajos más aclamados por la crítica.

Otro de sus libros más famosos, La isla del tesoro, de 1883, está destinado al público infantil. En 1881, durante unas vacaciones en Escocia, la lluvia constante obligó a la familia a buscar un pasatiempo. Stevenson, junto con su hijastro de doce años, comenzaron a dibujar y colorear el mapa de una imaginaria “Isla del tesoro”. Esta actividad le sugirió a Stevenson el argumento de la novela que no solo le trajo popularidad, sino también éxito comercial.  Otros relatos para el público infantil le siguieron, como El jardín de versos de un niño, de 1885, y La Flecha Negra, de 1883.

En 1888, Stevenson decidió dar la vuelta al Pacífico en velero. Y de todos los lugares visitados, eligió las islas de Somoa para establecerse con su familia. Allí escribió ensayos sobre las islas del Pacífico: En los mares del Sur, de 1896, y algunos relatos que tienen como escenario esa región del mundo, como La isla de la aventura, de 1894.

Desde muy joven, había sufrido constantes problemas de salud. Murió en 1894 y, a pesar de su corta vida, dejó una obra vasta y de enorme influencia. De acuerdo con su último deseo, fue enterrado en la cima del Monte Vaea, en Somoa.