Cuentos de los chicos

Estos son los cuentos que escriben y mandan los chicos después de realizar las actividades de los libros de La puerta secreta.

Amenaza en el mar

El sol brillaba en el cielo, el mar calmo parecía una superficie plana que vibraba armoniosamente al compás de las olas. Los náufragos se hallaban en la desolada playa mirando el horizonte, cuando se les cruzó en su vista una figura siniestra que crecía a medida que avanzaba en dirección a la isla.

Confundidos los hombres, intentaban distinguir qué era esa cosa. Mientras observaban, reconocieron un mástil y una bandera negra que flameaba en el viento. La sangre de Spillet se heló y un grito sordo brotó de su pecho mientras decía “piratas”. Nab, que no había logrado ver el buque aún, reaccionó de tal manera que en su cara se reflejó expresamente el pánico.

El único que conservó la calma fue Ayrton ya que en su mente no sentía temor ante estos malhechores, pero sí, lástima. Lástima por el destino que aguardaba a los cinco desgraciados que habían sido tan generosos y buenos con él. Entonces, en su fuero interno se prendió una chispa de odio hacia aquellos bandidos que venían a acabar con la vida de aquellas cordiales personas. Un eminente deseo ardía en su corazón, ellos merecían ser rescatados, y por ello, él debía deshacerse de esos acechantes enemigos para así poder salvar a los colonos y saldar su deuda de agradecimiento.

A medida que caía la tarde, los isleños decidieron refugiarse en el bosque y desde allí controlaron cómo la nave se aproximaba a la costa. El barco se detuvo a veinte metros de la playa y de él descendió una chalupa, en la cual seis piratas remaban a toda velocidad salpicando agua en todas direcciones.

Enseguida llegaron a tierra firme y desembarcaron en la inocente Isla Lincoln. Por cada paso que daban en la pálida arena, el odio que Ayrton sentía hacia ellos se duplicaba. Los intrusos estaban maravillados por la belleza de aquel lugar y no creían que estuviera poblado, hasta que entre las cosas dieron con una libreta extraviada de Ciro Smith. Instantáneamente comprendieron que no estaban solos y decidieron volver para informarle a su capitán.

Al mismo tiempo, los náufragos se miraban atónitos unos a otros, ya no podrían pasar desapercibidos pues los acababan de descubrir. Completamente desahuciados volvieron al palacio de granito para pasar la noche protegidos de todo mal. Cuando terminaron de cenar algo liviano, todos se quedaron profundamente dormidos, salvo Ayrton. No podía conciliar el sueño ya que persistía pensando que allí afuera, bajo el mismo cielo estrellado, había un grupo de hombres planeando matar a sus amigos. En su mente cruzó una deslumbrante idea: había llegado la hora de sacrificarse por aquellos que lo habían ayudado.

Mientras tanto, en la cubierta del barco pirata se desataba una terrible discusión. El capitán de la tripulación se hallaba presente e imponía un incuestionable respeto con su inmenso cuerpo macizo. Tenía la cara llena de cicatrices que había conseguido durante sus innumerables combates en el mar. En su mano sostenía un látigo con el cual acostumbraba golpear y castigar a sus desobedientes marineros. Todos estaban parloteando sandeces a su alrededor; cuando ya no se contuvo más, gritó y cada voz que había sonado anteriormente se apagó en un instante. Rápidamente explicó su plan, era sencillo y sangriento:

-El dueño de esta libreta es un simple náufrago. El está en esta isla con otros cinco hombres. Mañana, cuando nos despertemos, iremos a buscarlos y los acabaremos como siempre- hizo una pausa y retomó- Pero ahora bebamos ron y festejemos ¿vale?

Cada uno de los piratas estuvo de acuerdo con el plan y así todos los tripulantes se emborracharon.

 

El océano parecía bañado en plata bajo los destellos de la luna. En el medio de las tenebrosas aguas, se erguía el majestuoso buque pirata, rodeado de una densa bruma que serpenteaba amenazadora. El mascarón de proa era una malévola sirena con una mirada cruel y la popa estaba tallada con figuras de terribles bestias marinas.

Ayrton se introdujo en el frío y oscuro mar, y llegó a nado hasta el inmenso barco. Apretando los dientes para no castañetear, trepó por la soga del ancla. Una vez que estuvo en la cubierta, se escondió detrás de unos barriles raídos que había allí. Miró a su alrededor y vio que todo estaba desierto, los bucaneros debían estar durmiendo.

Había logrado abordar el barco, pero ahora debía hacer algo para hundirlo. Mientras pensaba, observó que los toneles estaban ligeramente agujereados y de sus boquetes se colaba un espeso polvo negro. Con la mente iluminada, bajó lentamente hacia la bodega.

Las maderas del piso crujían fuertemente a su paso, pero los marineros estaban demasiados borrachos como para despertarse.

El depósito donde estaba guardada la pólvora apestaba como si allí hubiera diez mil cadáveres en estado de putrefacción. Todo estaba sometido a una aguda penumbra. Aún así, logró visualizar docenas de barriles los cuales apiló. Tomó una mecha que allí encontró y la colocó entre él y los explosivos. Después la prendió y echó a correr energéticamente escaleras arriba.

Una brutal explosión interrumpió el profundo sueño de los colonos. Enseguida notaron la evidente ausencia de Ayrton y fueron a toda velocidad hacia la playa.

Lo divisaron entre algunos escombros, tumbado en la arena. Con el corazón en la boca se le acercaron y recién suspiraron aliviados cuando Spillet dijo que estaba sano. Lo trasladaron al palacio de granito y allí él les contó su reciente osadía. Durante el relato, los cinco hombres miraban maravillados al audaz héroe que acababa de salvarlos. Cuando finalizó su historia, los náufragos lo felicitaron; estaban completamente agradecidos y en su honor hicieron una fiesta.

En ella, prendieron una inmensa hoguera en la cual ardían cientos de troncos. Además, desprendía una inmensa columna de humo. Los alegres amigos bailaron a su alrededor todo la noche. La llama se apagó recién al amanecer, dejando detrás de sí un centenar de cenizas que revoloteaban en el aire.

Cansados, los isleños se sentaron en la arena disfrutando el hermoso amanecer. En su mirada se cruzó una sombría figura, que crecía a medida que avanzaba hacia la isla.

La cara de Ciro quedó pálida, su vello se erizó y su corazón dio un alocado vuelco, cuando el mismo vio horrorizado otra aterradora bandera negra que flameaba en el mástil.

                                  Clara Aguilar

Primer año A

Colegio Macnab Bernal,

Villa Lugano (Hermanos Maristas)

La visita de un barco pirata

            Ya habían pasado algunas semanas desde que los colonos habían conocido a Ayrton. Eran las 17:00hs. cuando Harbert pudo observar en el horizonte un extraño punto negro, que lentamente, se acercaba a la isla.

Rápidamente se dirigió hacia donde estaban los otros y les contó qué era lo que estaba sucediendo. Todos juntos, guiados por Harbert, fueron hasta el lugar. Nadie podía creer lo que estaban viendo. Aquel punto negro resultó ser ¡un barco pirata! En ese momento todos estaban aterrados, especialmente Pencroff.

Por fuera parecía tranquilo, calmado, aunque su piel estaba blanca como la nieve debido a su palidez. Por el contrario, en su interior sentía miedo, temor. En ese momento le pasaron por la cabeza miles de recuerdos. Creía que cuando la nave llegara a destino y los piratas desembarcaran todo acabaría, ya no habría esperanza de salir de allí con vida.

Luego de varios minutos el buque llegó a la isla, con motivo de desembarcar en ella. En ese momento los náufragos no podían pensar en cómo salvar sus vidas, hasta que Nab les dijo que huyeran a la cueva de granito. Todos juntos corrieron lo más rápido posible hasta el lugar.

El barco pirata estaba detenido en la orilla pero sus tripulantes aún no habían dado señales de querer desembarcar. El motivo por el cual querían investigarla  era para saber si el lugar sería lo suficientemente seguro como para ocultar los cargamentos robados.

Dentro de la nave se hallaba John, el jefe. El mismo era alto, robusto, de ojos grandes y muy grisáceos. Él vestía típicas ropas piratas, incluyendo un gran sombrero negro, el cual cubría su corto y pelirrojo cabello.  Cualquiera que lo viera diría que era una persona malvada, y no se equivocaba. Siempre creyó que lo mejor que podía hacer era ser cruel. Esto fue enseñado por su tío. Desde pequeño siempre quiso seguir sus pasos, es por eso, que al morir, prometió ser igual y no permitiría que nadie se interpusiera en su camino.

Pasaban los minutos y los tripulantes no daban señal de vida, es por eso, que Ayrton tomó la decisión de subir al barco para investigar a qué se enfrentaban.

Cuando les contó a sus amigos su plan, ellos le dijeron que no estaban de acuerdo ya que podía ser peligroso. Sin embargo, Ayrton no les hizo caso y rápidamente salió de la cueva de granito rumbo al buque.

A medida que se acercaba al objetivo, podía escuchar a los piratas reírse fuertemente. Además, él podía percibir un fuerte olor a vino, es por ello que supuso que estaban distraídos bebiendo y posiblemente en poco tiempo se quedarían dormidos.   Eso le dio la idea de esperar silenciosamente en la escalera del barco hasta que los tripulantes estuvieran totalmente adormecidos.

Así fue y media hora después tuvo acceso a la nave. La misma era grande y negra como el carbón. En la parte izquierda sobre una pequeña mesa rodeada de sillas color madera, se podía ver un gran mapa extendido. En la parte derecha Ayrton pudo distinguir seis grandes cofres. En aquellos secretos refugios buscados que esperaban ser descubiertos, él suponía podía encontrarse cargamento robado o algo por el estilo, en fin, lo que fuese no sería nada bueno.

Pasaban los minutos y el valiente náufrago seguía recorriendo aquel monstruo silencioso, sintiendo el peligro frente a él. Los minutos se hacían interminables hasta que de pronto vio algo que le llamó la atención. Detrás de unas cuantas botellas de licor se hallaban cuatro grandes barriles de pólvora.

En ese momento todo fue tan claro como el agua, lo único que tenía que hacer para salvar a sus amigos era explotar la embarcación. Al principio le pareció bastante sensato pero luego pensó que, si la mínima cosa salía mal, él podría llegar a morir. Después de recapacitar tomó una decisión. Rápida y silenciosamente preparó todo para llevar su plan a cabo.

Estaba a punto de encender los barriles con un fósforo que había encontrado entre algunas bolsas llenas de alimento, cuando detrás  de él sintió una extraña presencia. Al darse vuelta pudo contemplar en persona al jefe de la tripulación, John.

Ya no había más tiempo así que velozmente encendió los barriles de pólvora y saltó del barco, tan rápido que al caer al agua con tanta fuerza sintió un inmenso dolor en todo el cuerpo pero especialmente en su pecho.

Era tan grande el peligro que corría que sin importarle nada nadó lo más rápido que pudo hasta la orilla.

Estaba por llegar ya a destino, la explosión ya había acabado y no había más piratas, por lo tanto él sentía que se había quitado un peso de encima. Lo único que quedaba era seguir nadando hasta destino para reencontrarse con los colonos.

Al llegar, lo primero que hizo fue respirar profundamente y recostarse en la arena para recuperar fuerzas. Cuando por fin se pudo levantar, fue caminando presurosamente hasta la cueva de granito.

Allí los colonos, Top y Jup lo esperaban ansiosos aunque un poco preocupados. El primero en darse cuenta de la llegada de Ayrton fue Top, el cual empezó a ladrar anunciando su regreso.

Los náufragos, al verlo, se alegraron ya que, por lo que veían su amigo estaba a salvo.

Todos festejaron por la victoria del muchacho. Felices se quedaron mirando el atardecer y agradeciendo a Dios el estar juntos y seguros de que los piratas ya no estaban.

Daniela Gelman

Primer año A

Colegio Macnab Bernal,

Villa Lugano (Hermanos Maristas)

EL DESAFÍO PIRATA

            La pandilla estaba caminando cerca del Monte Franklin cuando divisaron una mancha oscura a lo lejos. Sus miradas se entrecruzaron y sus pensamientos decían: ¡El Duncan! Ayrton subió hasta una altura considerable y con un catalejo observó el Pacífico por cinco minutos. De repente, miró a sus compañeros y gritó: ¡Una bandera negra!

Ni rescate, ni ayuda, piratas.

Era increíble, los colonos estaban llenos de ilusión y a la vez ansiedad y nervios. Además como si fuera poco, la suerte no estaba de su lado; todos estaban sorprendidos, angustiados y desconcertados, sin embargo, el caso de Nab era el peor; el fiel criado de Ciro se sentía impotente y no le quedaban esperanzas. Como Pencroff, cuando Harbert enfermó, nadie podía animarlo. El joven no podía creer lo que sucedía. Los demás estaban en la misma situación, sin duda era un momento impactante.

Luego de varias horas, el terror y la tensión aumentaban. El buque pirata se encontraba a orillas dela Isla Lincoln.Rápidamente la voz segura y valiente del ingeniero se escuchó:

- ¡Atención! Todos al Palacio de Granito, no perdamos tiempo, esto no es un juego.

- Tiene razón, señor Ciro – acotó Pencroff – ¡Vámonos!

En cuestión de minutos llegaron a la enorme guarida. Todos estaban muy preocupados, pero Smith ya se encontraba ingeniando algún plan para que ningún pirata descubriera la presencia de los colonos. Anocheció y todavía no había ningún rastro de los intrusos, hasta que se asomó un hombre alto como una torre al timón del navío. Se veía fuerte como un luchador profesional. Era el Jefe de los invasores y además capitán. Su nombre era Bob Harvey. Se notaba en su mirada que estaba tramando algo pero nadie sabía qué. El marino se volteó para observar a los demás y vio a Ayrton pálido y temblando.

- ¡Ayrton! – gritó Pencroff – ¿Qué te ocurre?

El asustado hombre miró hacia arriba y contestó:

- ¡Que Dios nos proteja! ¡Ese es Bob Harvey! Yo estuve en su tripulación. Es un monstruo increíblemente rudo y bruto, lo único que corre por sus venas es odio y rencor por la muerte de su padre, el cual fue asesinado por uno de los suyos; por ello, siempre acostumbra a torturar a su gente para que nunca se les ocurra desobedecerlo. No se imaginan las cosas que hizo en su pasado.

Todos estaban asombrados y atónitos, no sabían qué decir hasta que…

- Cuéntanos todo lo que hizo Harvey, muchacho. Queremos detalles para saber a qué nos enfrentamos – dijo Ciro.

- Bueno, cuando yo aún era fiel a él, siempre usaba su látigo para azotarnos y obligarnos a trabajar mejor y más eficientemente. No ha existido un hombre en toda su tripulación que no haya sido lastimado.

- ¿Y a ti te hirieron? – preguntó Harbert interesado.

Ayrton miró su brazo derecho y se remangó la camisa, una gran marca morada se extendía a lo largo de todo su miembro.

- ¡Miren! – exclamó Ayrton – Esta horrible cosa fue obra del Capitán Bob. Aún duele y ya han pasado muchos años. En fin, este demonio debe venir a buscar algún tesoro, se interesaba mucho en el dinero, el oro y las joyas.

- Entonces tendremos que…

- ¡Alto! – interrumpió Ayrton al ingeniero – Por favor ahorre sus energías y escuche mi plan.

Ciro asombrado contestó:

- Prosigue, compañero.

- Muy bien, es muy simple lo que haré, voy a entrar al barco y encenderé la pólvora para volar todo en mil pedazos.

Los colonos no podían creer la increíble acción que quería hacer su amigo. Todos se negaron, pero al cabo de unos minutos accedieron a la propuesta.

El valiente se dirigía a la salida cuando Smith lo tomó del brazo.

- Ayrton, ¿Estás seguro de esto? Estás arriesgando tu vida.

- Lo sé, señor Ciro, y me comprometo a lograr que esta misión salga a la perfección.

El ingeniero preocupado e inseguro contestó:

- Mucha suerte, hermano, esperaremos tu regreso.

Ayrton partió hacia su objetivo y los demás se quedaron observando el navío.

Pasaron aproximadamente diez minutos y vieron a alguien trepando por un costado de la embarcación. Era su compañero, el cual en cuestión de segundos entró completamente en el Speedy.

El valiente recorrió todo hasta encontrar el cuarto de pólvora. Había quince barriles y con solo un encendedor mandaría a volar todo por los cielos; y así fue, Ayrton encendió los explosivos y huyó. A la mitad del camino saltó de un susto por la explosión de su objetivo.

Finalmente llegó a la guarida y festejaron todos juntos; luego de la cena el ingeniero preguntó:

- Hey, Ayrton ¿Cómo era el buque por dentro? Porque después de todo era bellísimo.

- Bueno, Ciro, como habrán visto todos, por fuera era una nave hermosa con tres pequeños mástiles y uno enorme, todos construidos con la más fina madera. Por dentro era fantástico, había muchas esculturas de oro que seguramente eran de Harvey o de su contramaestre, es decir el segundo capitán. Las paredes estaban hechas del mismo material que los mástiles, en el techo había pequeños candelabros con aún más pequeñas velas, sin embargo la iluminación era estupenda. Sin duda, el Speedy fue un navío espectacular.

- Así es, y cuéntame ¿cómo hiciste que todo explotara?

- Digamos que esa fue la parte más difícil. Cuando subí a la embarcación había varios de esos malhechores durmiendo en el suelo; me las arreglé para ingresar a las habitaciones sin ser visto. Estuve unos cinco minutos caminando y escabulléndome hasta que encontré la cámara de pólvora. Había unos quince barriles aproximadamente, los cuales coloqué estratégicamente por diversas partes del buque, ya que si uno explotaba todos lo harían. Para finalizar, robé un fósforo de los piratas que estaban desmayados del sueño, lo arrojé y vine rápido hasta aquí.

- ¡Excelente trabajo, Ayrton, una increíble hazaña! – exclamó Ciro.

Entonces, los colonos superaron otro reto más y se quedaron observando los fuegos artificiales que había logrado su arriesgado héroe con los enemigos. Mientras tanto, Jup preparaba el postre.

Jordán Pezzo

Primer año B

Colegio Macnab Bernal,

Villa Lugano (Hermanos Maristas)

La peor de las noticias

 Todos corrieron ante el llamado del ingeniero, con distintas sensaciones, algunos con temor y otros con esperanza.

El cielo estaba despejado y para todos fue fácil distinguir el buque, sin embargo no reconocieron el tipo de embarcación.

Ayrton fue el último en llegar. Apenas podía respirar ya que había venido corriendo desde la granja ni bien recibió el telegrama enviado por Ciro. Y enseguida su rostro lo dijo todo.

- No es el Duncan. Debería verse el vapor de su chimenea, permítame el catalejo.

Luego de observar detenidamente, sus temores se hicieron realidad, una bandera negra sobre el mástil. Pencroff conocía de piratas. Había varias posibilidades, pero ningún corsario tiene buenas intenciones.

Todos hablaban a la vez como en una feria barrial. Cada uno decía lo que pensaba, pero él se enfocaba en las conclusiones que le dictaba su gran experiencia.

Quizá ellos también se habían extraviado o estaban creando nuevas rutas marinas, en ese caso no había nada que temer. Algunos piratas buscaban islas desconocidas para enterrar sus tesoros (eso lo alegró), o tal vez solo querían deshacerse de algún miembro de su tripulación abandonándolo a su suerte. Eso encendió un alerta en su mente. Si el pirata sobrevivía, deberían cuidarse de él. Pero algo era seguro: hicieran lo que hicieran no dejarían testigos. El tiempo contestaría sus preguntas.

Como respuesta a sus pensamientos desde el barco se escuchó un estruendo y chirriar de cadenas; habían echado el ancla.

Se escucharon esos ruidos e inmediatamente decidieron refugiarse en la cueva y alistar las armas, pensaban defender la isla con sus vidas.

 

Observación de Ayrton

Una vez instalados en la cueva de granito decidieron montar guardia durante el resto de la tarde y la noche. Ayrton pidió ser el primero ya que no estaba cansado.

Agarró una cantimplora con agua y el catalejo y se dirigió a la  cima del monte Franklin con el propósito de observar sin ser descubierto. Justo cuando se estaba instalando un movimiento en el barco llamó su atención y minutos más tarde pudo divisar un pequeño bote con solo un tripulante que se dirigía hacia las dunas atravesando el Golfo del Tiburón.

Lo que observó fue un hombre corpulento, desalineado, de pelo y barbas largas, con algunos kilos de más pero con un completo control de su cuerpo. Sus movimientos eran rítmicos y acompasados lo que demostraba una cierta disciplina. Parecía un hombre acostumbrado a mandar pero que conocía las simples tareas de un remero. Inmediatamente lo reconoció, era el capitán Bob Harvey.

Ayrton y Harvey habían sido piratas juntos algún tiempo. Por aquel entonces Harvey no era capitán (era contramaestre).

Tiempo después de haber dejado las fechorías, Ayrton se enteró por otro antiguo comodoro que Harvey había organizado un sangriento motín y se autoproclamó capitán del Speedy, no sin antes acabar con la vida de quienes se atrevieron a enfrentarlo.

Gracias a su paciente observación y el catalejo del que disponía, enseguida comprendió los planes del capitán. En el bote llevaba un cofre de mediano tamaño pero muy pesado, evidentemente estaba lleno de joyas, metales preciosos y monedas.

Una vez en tierra arrastró el cofre por la zona más lisa de las dunas y con la ayuda de un palo lo enterró al lado de la única palmera del lugar. Inmediatamente después regresó al barco. La conclusión de Ayrton fue que a menudo el mal se vuelve contra sí mismo y por eso Harvey desconfiaba de su tripulación. Ese era el plan de Harvey, ahora le faltaba conocer qué tramaban sus secuaces. Ayrton no se quedó conforme y decidió encargarse él mismo de la misión.

Cuando terminó su turno de guardia, fue remplazado por Spillet. Entonces, les comunicó a Ciro y a los demás su plan: iba a nadar hasta el Speedy  y luego de trepar por la cadena del ancla, se movería sigilosamente hasta el interior del barco para escuchar las conversaciones de los piratas.

 

El Speedy

Un manto de plata flotaba sobre el mar. La luna se reflejaba de tal manera que obligó a Ayrton a nadar bajo el agua y sólo sacar la cabeza para respirar y de esa manera evitaba ser visto. Una inmensa cabeza de gallo se asomaba ante él (la quilla era el pico y los mástiles la cresta), era un barco tan grande que podía albergar cómodamente a cincuenta tripulantes.

Trepar por la cadena del ancla sería lo más seguro ya que esta salía desde la popa donde solo estaba el timonel. Pero al estar anclad, este objeto estaría adentro con los demás.

Su primera impresión fue de asombro al ver el orden y la limpieza que reinaba en la cubierta. Delante de él una pequeña escalera era el único acceso al puesto de mando. Más cerca de la popa, el salón comedor era el único ambiente iluminado. Eso le indicaba que podía moverse con libertad ya que todos estarían comiendo embriagándose. Asomándose por la baranda de cubierta pudo ver cuatro cañones de cada lado por lo tanto debía haber un arsenal lleno de pólvora y balas para los cañones.

Abriendo una escotilla pudo entrar directamente a los camarotes de popa donde se alojaba la tripulación. En el centro se hallaba el arsenal y en la proa había un lujoso camarote lleno de quién sabe qué cosas exóticas que evidentemente eran del capitán.

 

Fin de los piratas

Si todo salía bien, aquello iba a acabar rápido, solo necesitaba un fósforo. Sólo en un lugar podía encontrarlo sin ser visto: en el camarote del capitán. Moviéndose rápidamente llegó al lujoso cuarto y no fue difícil hallarlo. El capitán fumaba pipa y  fósforos eran lo que sobraba.

Regresó al arsenal y acto seguido apiló todos los barriles de pólvora juntos, menos uno el cual perforó y cuidadosamente fue volcando su contenido formando un grueso hilo de pólvora que llegaba hasta la puerta de salida. Lo encendió y salió disparado como rayo y luego de cruzar el cuarto de los tripulantes salió a cubierta por la escotilla y salto sin pensarlo, segundos antes de que se produjera la explosión.

 

El festejo

Ayrton nadaba tranquilo hacia la costa volteando la cara a cada rato para ver el espectáculo del barco en llamas.

-¡Me salvé de milagro!- y siguió nadando hacia la costa. En ese momento un objeto contundente lo golpeó en la cabeza y hablando de milagros… Lo que lo golpeó en su cabeza no era nada menos que un barril de ron entero y sin pérdidas. Evidentemente había volado con la explosión. Ayrton se aferró a él y lo utilizó para flotar hasta la costa.

Con la luz del fuego le pareció ver movimientos en la orilla del mar, sin duda sus compañeros estarían pensando lo peor. Lo único que se le ocurrió para acabar con la impaciencia de sus amigos fue gritar reiteradamente ¡Top! ¡Top!, ya que es bien sabido que los perros tienen el oído más fino que los humanos.

La respuesta no se hizo esperar. El perro empezó a ladrar y se metió corriendo al agua. Todos corrieron detrás de él y se reunieron con el nuevo héroe.

Ni siquiera esperaron a llegar a la cueva de granito.

La noche estaba linda e iluminada por la luna y el barco en llamas. Se sentaron en la entrada y empezaron a escuchar el relato de Ayrton.

Mientras tanto, disimuladamente, el viejo marinero Pencroff se ocupó de abrir el barril y hacer correr el ron. Las risas sonaban cada vez más fuerte y hasta el perro aullaba de alegría. Nab daba saltos en las piedras y gritaba como si estuviera en un combate imaginario y Harbert ensayó una danza en la que hizo participar a Spillet y al mono.

Cuando gastaron sus energías, fueron a dormir tranquilamente esperando su próxima aventura.

                                           Ignacio Parodi

Primer año C

Colegio Macnab Bernal,

Villa Lugano (Hermanos Maristas)

 

Las lágrimas de la Princesa
Un cuento de Daniel Zacarías Flores

Había una vez, una princesa llamada Mara. Era morocha y tenía un vestido amarillo y un padre. El problema de la princesa es que ha sido encantada por una bruja malvada llamada Broncha.
La bruja malvada la encantó porque era muy bonita y dueña del reino Diamante.
El único que la podía liberar de ese encantamiento era el príncipe Nahuel, con un beso mágico de amor.
La bruja que era tan malvada intentó matarla con una manzana encantada, pero no lo logró. Luego, la bruja intentó mandarle un cuervo para que le saque los ojos para que nunca más pudiera ver. Pero un cazador lo mató en el camino. Era tan grande el enojo de la bruja que se transformó en un dragón gigante.
El príncipe Nahuel, con su espada vio el enorme dragón, sacó su espada y atravesó su corazón. El dragón desapareció y el príncipe valiente fue corriendo a buscar a la princesa.
Al encontrarla y verla tan hermosa, le dio un beso mágico de amor y su tristeza desapareció.
La bruja Broncha fue desterrada del reino Diamante a una isla desierta en el medio del mar.
La princesa se casó con el príncipe y fueron felices y comieron muchas perdices.

FIN

Nuevas aventuras de Birdly de Rowain en “El medallón de oro”

Autora: Agustina Beatriz Casella
Maestra de Lengua: María de las Mercedes Erin
Colegio: Manuel Belgrano HH. MM.
Grado: 5°C

Hace mucho tiempo, en una aldea de Irlanda llamada Tomsch,
un pequeño valiente llamado Birdly de Rowain, había vencido al
mago Merlín. En la aldea, todos creían que el mago Merlín había
muerto ya hace muchos años, pero esta vez regresa.
Birdly ya tenía 15 años, y estaba yendo a comprar pan fresco al
mercado. Cuando de repente, él escucha a unas mujeres hablando
sobre Merlín. Birdly va con ellas y muy amablemente les pregunta:
-¿Se puede saber qué pasa con Merlín?
-¿Vos no sabes? Merlín va a venir a vengarse de un chico llamado
Birdly.
-¿Qué viene a buscar?
-El viejísimo medallón de oro.
Birdly se preocupa y va a buscar a su amigo Martín Quelay.
Birdly llega y se lo cuenta todo. Martín conoce la historia del
medallón. Era que hace muchísimos años atrás, los antiguos
irlandeses habían creado el medallón de oro, que era para
protegerse de los hechizos de los hechiceros.
-¿Y dónde está ese medallón de oro? Le pregunta Birdly.
-En la antigua casa de una mujer llamada Elizabeth Tudor. Que
ella, según cuenta la leyenda, fue atacada por Merlín. Era el
hechizo más fuerte de todos, el de la muerte, le respondió Martín.
Ellos fueron a la casa de Elizabeth en busca del medallón. Este
medallón estaba en el cuello del esqueleto de Elizabeth. Cuando
Martín se lo va a sacar, el piso se empezó a mover todo, y ellos
salen corriendo de la casa con el medallón en la mano. ¡Lo habían
logrado! Ahora les toca lo peor de todo, el mago Merlín.
Los amigos fueron a la laguna de las siete sombras en busca del
castillo Asarlaí, donde se encontraba Merlín. Merlín sabía que
Birdly y Martín estaban yendo para el castillo. Entonces Merlín,
sumerge a la aldea Tomsch un hechizo. Este hechizo se trataba de
que todos durmieran hasta que Birdly le entregara el medallón a
Merlín.
Cuando llegaron al castillo vieron a un hechicero, pero que no
era Merlín, era Thor, el secuaz de Merlín. Como estaba
aprendiendo y no sabía dominar sus poderes, Martín y Birdly lo
ataron de los pies y de las manos en una columna del castillo.
Llegaron a la torre de Merlín, y él estaba parado y mirándolos a
los ojos.
-¿Qué quieres Merlín? Le preguntó Birdly.
–El medallón de oro. Si me lo das, voy a deshacer el hechizo.
–No confíes en él. Es muy traicionero. Le dijo Martín a Birdly.
Birdly saca la espada de Gotwald y se la clava en el estómago a
Merlín. Merlín no podía hacer nada, porque la espada era más
poderosa que él.
Merlín muere, el hechizo se deshace y todos viven felices y en
paz sin el mago Merlín. Birdly y Martín quedan muy satisfechos
con sus logros.

FIN

Alumnos de 6° grado C, Colegio Macnab Bernal, de los Hermanos Maristas.
Actividad de Cuentos policiales para chicos curiosos.

El intento de asesinato

Una denuncia llegó a la comisaría la mañana del 9 de octubre último. Elegí a mi mejor colaborador y partimos hacia el lugar del hecho. Lo que había ocurrido era que cuando llegué a mi casa, había cuatro personas: el plomero, la psicóloga, el abogado y alguien desconocido. Nos pusimos a comer y a mirar la tele. Después nos sentamos en el sillón para conversar y me desmayé.
Recuerdo que desperté junto a la psicóloga con la policía en frente nuestro. Nos hizo preguntas y le contamos lo que nos pasó.
Los testimonios recogidos indicaban que los sospechosos eran: el plomero, el abogado y Matías Austin (que escapó de la cárcel hace 2 años). Alguno podría ser el jefe y los demás eran cómplices. La hipótesis indica que el plomero era el jefe, y Matías Austin y el abogado eran los cómplices.
Según lo que pude averiguar, cada uno de ellos tenía un motivo para haber cometido el crimen. El plomero porque quería tener la herencia de María y de la psicóloga, el abogado porque quería vengarse de María y de la psicóloga y Matías Austin porque quería las dos cosas. Ellos querían matar a las dos. Pero en vez de matarlas, solo las desmayaron.
Evidentemente, la clave estaba en la comida. Los análisis de laboratorio determinaron que estaba envenenada. Pero me preguntaba cómo había llegado a la casa de los ancianos. Entonces algo llamó mi atención: que el plomero, el abogado y Matías Austin se estaban riendo mientras preparaban la comida y también que estaban hablando en voz baja.
Después de este descubrimiento, todo estuvo claro para mí. Lo que había sucedido era lo siguiente: Matías Austin era el jefe, el plomero y el abogado eran cómplices. Envenenaron a María y a la psicóloga por los motivos que se nombraron anteriormente.
La Policía fue a buscar a los culpables. Los culpables estaban escapando en un tren hacia Santa Cruz. La Policía fue tan rápido como pudo con el auto y llegó hasta la locomotora del tren y le dijeron al maquinista que detenga el tren porque hay criminales en el tren. El maquinista le hizo caso y detuvo el tren.
La Policía fue con los criminales y condenó a 20 años de cárcel al plomero y al abogado, por intento de asesinato, y a Matías Austin lo condenaron a cadena perpetua por intento de asesinato y por escapar de la cárcel.

Autor: Franco Lemos.

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Alumnos de 4º grado B, Colegio Cardenal Copello.
Actividad del libro Cuentos que encantan.

 

Las lágrimas de la Princesa

 Había una vez una princesa llamada Sharpey. Era muy hermosa, gentil y tenía una enemiga que también gustaba del Príncipe del Reino, como ella.
Un día, la bruja estaba tan furiosa que decidió hechizarla como un ave para poder ver más al príncipe y que Sharpey no pudiera verlo más.
Cuando el Príncipe se enteró de la noticia fue con un hada madrina y primero, en vez de consultar, quiso robar la varita, y el hada lo vio. Después, la quiso distraer para sacarle la varita y no pudo. Y luego se hizo amigo del hada y le pidió la varita.
Muy contento fue a salvar a Sharpey y de vuelta la convirtió en princesa pidiendo el deseo de que se convierta en princesa.
El Príncipe, muy feliz, le pidió casamiento a Sharpey y vivieron felices por siempre.

Autores: Facundo D’alessandro, Nicolas Micheli, Federico Barral, Santiago Scuteri y Franco Militello.

 

Las lágrimas de la Princesa


Hace muchos años en un enorme castillo había una princesa llamada Flora. Era una princesa linda, carismática, pensativa y por cierto muy llorona.
Un día una bruja maligna la encantó, por ser bella. Así que se la llevo a una cueva y le dio una manzana embrujada.
Luego de unos meses el caballero la liberó de su encantamiento y para lograr eso tuvo que luchar contra la bruja maligna con la ayuda de una varita mágica haciendo movimientos en círculos y pidiendo deseos.
Granos por toda la cara de muchos colores es el castigo que recibe la bruja maligna por encantar a la princesa.
Luego la princesa se sintió agradecida y le dijo al caballero con que lo podía ayudar. Entonces el caballero le dijo si lo podía ayudar en su casa porque necesitaba limpiar mucho y la princesa le dijo -¡si claro! Ahora voy a limpiar-. Luego de terminar la limpieza, la princesa encontró una poción  mágica de la bruja para quitar sus lágrimas. Cuando se la puso, todas sus lágrimas se salieron.
Luego el caballero llegó con su caballo a su casa y entonces vio  a la princesa sin lágrimas.
Luego de un tiempo  se casaron y vivieron felices por siempre y tuvieron hijos.

Autores: Martín Lombardi, Mateo Varela, Ramiro Gatti, Gonzalo Bellante y Lautaro García De Leo

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Alumnos de 4° grado, Inst. Mariano Moreno de San Martin, Buenos Aires.
Actividad del libro Cuentos fantásticos que dan miedo.

Docente: Marcela R. Figallo

 

El comechingón

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas e, inmediatamente, salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan. De que podría ser muy tenebroso estar en una cueva oscura. Van a la tierra de los antiguos indios comechingones, más precisamente a la famosa “Boca negra”, una caverna en el cerro Champaquí. Ese lugar se llamaba así, porque los comechingones le habían puesto ese nombre. Bajan del micro y comienza la caminata por el interior de la caverna. Está oscuro. El guía cuenta una leyenda, les cuenta la leyenda del comechingón que mataba gente. De repente, Mariana grita y todos saltan del susto. Algo o Alguien la tocó. Era el comechingón que mataba gente. El estaba muerto pero volvió de la muerte para matar a la gente que había en ese lugar pero el guía le pegó con una pala que estaba en el lugar y el comechingón desapareció mágicamente. Todos estaban preocupados por lo que había pasado pero estaban seguros.

Autora: Agustina Victorino

 

 El comechingón

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas, e inmediatamente, salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan: Laura: ¿Qué hacemos este fin de semana? Mariana: Podemos hacer una fiesta de disfraces. En ese mismo momento el guía anuncia por el altoparlante que este sábado le darán la bienvenida al contingente con una gran fiesta de disfraces. Laura: ¡Qué bueno!  ¡Justo lo que pensaste! El micro comienza a internarse por las sierras, van a la tierra de los antiguos indios calchaquíes, más precisamente a la famosa “Boca Negra”, una caverna en el cerro Champaquí. Dicen los más antiguos pobladores que la caverna lleva ese nombre porque todos sus pasadizos son de tierra color negra debido a las muertes que los derrumbes lograron atrapar. Al llegar, bajan del micro y comienza la caminata por el interior de la cueva. Esta oscuro, húmedo y frío. El guía cuenta una leyenda… Hace mucho tiempo, un hombre murió allí pero no fue una muerte natural, allí había mucho oro, tanto que se podía cubrir toda la cordillera con este hermoso metal. Este hombre fue descubierto por un viejo ladrón que escondía los objetos que robaba por los pasadizos de la caverna así fue como mato a este hombre apodado “Guiño” (tenía ese apodo porque su ojo izquierdo no dejaba de guiñar, cuando se ponía nervioso o mentía) desde ese día el ladrón había intentado retirar el oro sin poder encontrar la salida, por eso dice la leyenda que una vez que entras allí ya no puedes salir. Mientras caminaban prestando atención a lo que el guía contaba nadie se dio cuenta que ya la entrada no estaba cerca, de repente Mariana grita y todos saltan del susto, algo o alguien la toco. El guía corre a su lado ilumina con su linterna. Solo es un helecho que crece en una piedra. Todos se ríen e intentan volver a la salida pero ¿dónde está? buscan hacia la izquierda, luego a la derecha, para adelante hacia atrás, nada, están perdidos. En eso Mariana ve una pequeña luz se acerca a ella, descubre que es la figura de un hombre, le pregunta quién es y le contesta: -soy Guiño-.Asustada y con el mentón temblando le cuenta que están perdidos que tienen que volver al hotel ya que tienen pensado hacer una fiesta de disfraces. En ese momento Guiño dice: -fiesta de disfraces, nunca fui a una-.Mariana responde: -estás invitado pero primero ayúdame a salir de aquí-.Guiño se incorpora, corre a su lado y dice: -es un hecho-.En un abrir y cerrar de ojos todos están afuera de la caverna, Mariana intrigada busca a guiño entre sus amigos pero no puede encontrarlo. Regresan asustados todos al hotel. Luego de tres días llega el sábado y comienza la fiesta, es allí que entre baile y baile alguien la invita a bailar una canción, al darse vuelta lo reconoce: Guiño está sonriente, vestido para la ocasión de fantasma fluorescente para no llamar la atención.

Autora: Camila Aylén Velay

 

El comechingón

Laura, Mariana y sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel , dejan sus cosas e inmediatamente salen hacia la excursión .En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan: ¿crees que existe el hombre lobo? No, es un cuento. Van a la tierra de los antiguos indios comechingones, más precisamente a la famosa “Boca Negra” una en el cerro Champaquí. Se llama así porque es una enorme cueva y de color negra con forma de boca. Bajan del micro y comienzan la caminata por el interior de la caverna. Está oscuro .El guía cuenta una leyenda: “En esta cueva vivía un hombre que por las noches se convertía en hombre lobo.  Este asumió el aspecto, voz y comportamiento del lobo, por las noches de luna llena sale en busca de sus víctimas…” De repente, Mariana grita y todos saltan del susto. Algo o alguien la toco .Solo es un helecho que crece en la piedra. Todos se ríen y continúan la excursión, llegan al final del recorrido y se dan cuenta que Laura no estaba. Comienzan a mirar hacia todas partes y nada. Entonces retroceden y comienzan a los gritos: ¡Laura, Laura, Laura! A lo lejos se escuchan ruidos. Llegan hasta allí y estaba en el piso desvanecida, se encontraba con su ropa desgarrada, inmediatamente la levantan y la llevan al hotel, llaman al doctor la revisa ,la encuentra bien (algo muy raro). Regresan del viaje, todos van a sus casas pero Laura por las noches de luna llena se transformaba en la mujer lobo…¡¡¡auuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!

Autor: Dylan Pacheco

 

Lo que sucedió en “BOCA NEGRA”

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas e, inmediatamente, salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan sobre el lugar que visitarán, dado que  allí se cuentan muchas historias de apariciones. Van a la tierra de los antiguos indios Comechingones, mas precisamente a la famosa “BOCA NEGRA”, una caverna en el cerro Champaquí, llamada así, debido a la forma de la entrada y la total oscuridad que hay en su interior, pero también a lo sucedido en ella. Bajan del micro y comienza la caminata por el interior de la caverna. Está oscuro. El guía cuenta una leyenda: se dice que en la época que fue habitada por los indios y durante un invierno gran parte de tribu se resguardaba en las noches del frio, encendían fuego para mantener sus cuerpos calientes. Una noche mientras dormían fueron atacados por otra tribu enemiga, llenaron la entrada con ramas y palos, los cuales provocaron un gran incendio, muriendo quemados. Se dice que nunca encontraron los cuerpos. De repente Mariana grita y todos saltaron del susto. El guía corre a su lado e ilumina con su linterna y ella asegura haber sido tocada por algo o por alguien, el guía también enfoca la parte interna y no encuentra nada. Saliendo de la caverna Laura se retrasa unos metros y al regresar al grupo comprueba que su amiga tenía una mancha negra en su espalda, como si hubiese sido tocada con una mano manchada con ceniza de fuego.

Autor: Facundo Caprarulo

 

Lo que sucedió en “BOCA NEGRA”

Laura, Mariana y sus compañeros van rumbo a la excursión. Durante el viaje Laura le cuenta a Mariana que al llegar a su habitación  escuchó que la ventana de su dormitorio estaba en movimiento, entonces tomó coraje y fue a comprobar si era cierto lo que había escuchado. Salió corriendo y no encontró a ningún mayor. Se fue corriendo al baño y espero ahí hasta que se hiciera la hora de salir a la excursión. Mariana muy asustada le contesta que lo que le había ocurrido tendría que contárselo a algún mayor, – Claro que sí. Ahora disfrutemos de nuestra excusión-  le responde Laura.-¿Cómo se llama?- le dice Mariana. La tierra de los antiguos indios comechingones, la famosa “Boca Negra” una caverna llamada Champaquí (nombre que eligieron los indios que tenía como significado, tierra de nadie). Bajan del micro y comienzan la caminata por el interior de la caverna, un lugar oscuro, donde el guía les comienza a contar una leyenda que hablaba de dos niños de tan solo 12 y 13 años de edad que convivían con espíritus malignos que no permitieron que vivan ahí con ellos. Fue así que los dejaron vivir un determinado tiempo dentro de la caverna y luego fueron asesinados por aquellos espíritus que ni huellas ni marcas de golpes dejaron en sus cuerpos. De repente, Laura grita y todos saltan del susto, algo o alguien la tocó. El guía corre a su lado e ilumina con su linterna, -solo es un helecho que creció sobre una piedra Laura-.Empiezan a sentir ruidos de llantos de niños y gritos horribles que los aterrorizaban, fue allí donde Laura comienza a contarle lo que le había sucedido en su habitación. Se dieron cuenta que ese lugar no era para ellos, pues decidieron abandonarlo cuanto antes y regresar a sus casas. Corrieron a recoger sus cosas y se marcharon de ese lugar que daba miedo, sintieron paz cuando estaban yendo rumbo a sus hogares.

Autor: Germán Díaz

 

Lo que sucedió en “BOCA NEGRA”

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas e, inmediatamente, salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan. Comentan que prendas nuevas se compraron para este viaje. Van a la tierra de  los antiguos indios comechingones, más  precisamente a la famosa “Boca negra”, una caverna en el cerro Champaquí. Se la llamaba así porque su entrada era un enorme agujero negro que parecía no tener fin, casi  oculto entre rocas, hiedras y verdín. Bajan  del micro y comienza  la caminata por el interior de la caverna. Está oscuro. El guía cuenta una leyenda. En un atardecer, hace muchos años, un gran temporal de agua y viento azotó las montañas y la india. Ojos Serenos se refugió en la caverna, donde pasó la noche. Al día  siguiente, su  enamorado, un  joven indio comechingón hijo de un cacique, fue al rescate de su amada. Pero a pesar de recorrer infinidad de veces los senderos de la caverna, la india nunca apareció. Cuentan los  pobladores  del  lugar que  los días  de viento  y lluvia  puede  escucharse  al  enamorado llamando a su amada.  De repente, Mariana grita y  todos saltan del susto. Algo o alguien la tocó. El guía corre e ilumina con la linterna. Un murciélago negro revolotea sobre su cabeza. Todos  corren hacia la salida de la caverna. La repentina luz del día enceguece fugazmente a los jóvenes turistas que sonríen aliviados. Laura y Mariana se abrazan mientras suben al micro.

Autor: Joel Quintana

 

La boca negra

En la escuela “La casa del sol” los alumnos de sexto grado van de viaje de egresados a Córdoba y se hospedan en un hotel .Laura y Mariana dejan sus cosas e inmediatamente salen hacia micro, se sientan juntas y charlan sobre que en “Boca negra” había un pozo enorme. Ellas se dirigen a una tierra que fue habitada por comechingones, o sea a “Boca negra” (una caverna en el cerro Champaquí), tenía ese nombre porque había un pozo gigantesco, profundo y oscuro. Bajan del micro y comienzan la aventura. El guía cuenta una leyenda sobre siete hombres que se tiraron a un pozo a pelearse por un amor prohibido: por Tamara. Y todas las noches de luna llena salen los muchachos del pozo gritando su nombre. Los niños se cansaron y pararon a descansar pero cuando se dieron cuenta ya era de noche. De repente, Mariana grita y todos se asustan. Alguien la tocó. El guía la ilumina pero solo es un helecho, las dos estaban nerviosas pues era una gran luna llena la que se asomaba. Laura asombrada llama a Mariana y le dice:-Esto no se ve todos los días-Pues estaban caminando los siete hombres vestidos de negro gritando: ¡Tamara…!

Autora: Julieta Siplivan

 

La boca negra

Laura Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel dejan sus cosas e inmediatamente, salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan de sus planes y de los lugares que  querían ir. Van a la tierra de los antiguos indios comechingones, más precisamente a la famosa “Boca Negra” una caverna en el cerro Champaquí (se llama así porque es un lugar muy oscuro y sin salida). Bajan del micro y comienza la caminata por el interior de la caverna. Esta oscuro y el guía cuenta la leyenda del caballo que hablaba, de pronto, el micro se queda  sin gasolina y se acercó a brindar ayuda un caballo negro, el chofer comentaba que el animal dijo:- ¿Necesita ayuda señor, que le sucedió a su vehículo? Entonces el se asustó y comenzó a correr, pero detrás de el lo seguía el caballo, que se iba transformando en un ave de rara forma, enormes alas negras, manchadas de sangre y entre sus garras llevaba un brazo humano. Las caras de los egresados parecía desfigurarse del terror que les causaba la leyenda que contaba el guía, cuando de pronto cae sobre ellos el brazo sangriento que llevaba el pájaro, causándole al guía en ese instante  un paro cardíaco que le provocó la muerte. Los egresados nunca más supieron salir de allí, hasta el día de hoy no se sabe nada de ellos. Ninguno regresó a su casa excepto el chofer que pudo contar lo que pasó. Han enviado ejércitos de rescate pero tampoco hallaron sus cadáveres… Qué misterio, ¿no?

Autor: Marco Lucero

 

Boca negra

De repente, Marina  grita y todos saltan del susto. Algo o alguien la toco. El guía corre a su lado e ilumina con su linterna. Solo es un helecho que crece en la piedra, todos se ríen y continúan la excursión. Todos piensan que es un helecho pero en realidad es un fantasma de los comechingones reyes y Marina le dice al guía que era un fantasma, pero el guía no le cree y le dice que vuelva a la fila pero él va a su cabaña y el fantasma aparece ahí. El guía se asusta tanto que desaparece. Al día siguiente todos lo buscan y Marina lo encuentra tirado cerca de un pastizal muy tupido, ahí le comenta lo que sucedió y dice que no se acuerda de nada, no sabe cómo llegó a ese lugar, por lo tanto no puede solamente aceptar que había visto al fantasma que Marina vio. Cuenta la historia que era el espíritu de un indio que al parecer deambula todavía por el lugar…

Autora: Sathya Villalba

 

Boca negra

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas e, inmediatamente salen hacia a la primera excursión. En el micro, las dos chicas se sientan juntas y charlan. Laura: ¡¡no sabes lo que soñé!! Mariana: ¿qué soñaste? Laura: soñé que vos eras una asesina…y me matabas…! Mariana: ¿que yo te mataba? (abrió la boca) Laura: sí, vos me matabas con un tenedor muy punzante de color dorado y estabas llena de sangre, y cuando me lo ibas a clavar en la garganta, después de pincharme por todos lados me llamaron para ir a la excursión…y ahí me desperté. Fue horrible!. Van a  la tierra de los indios comechingones, más precisamente a la famosa “Boca Negra”, una caverna en el cerro de Champaquí (viene de voz quichua champhaki) cerca del cielo. Al bajar del micro comienza la caminata por el interior de la caverna. Está oscuro, el guía cuenta una leyenda. Se trata de dos personas llamadas Catalina y Eduardo, estos murieron asfixiados, al ser enterrados vivos, porque se habrían jugado por un amor prohibido .Ella se escapo del casamiento arreglado, con Gerardo y éste los mandó a matar a la caverna, cuenta la leyenda que desde entonces deambulan por la caverna asustando a todos los que la visiten. De repente Mariana grita y todos saltan del susto. Algo o alguien la tocó, al darse vuelta le pareció ver una sombra que sostenía un cuchillo. El guía preocupado, rápidamente alumbra con su linterna…la sombra había desaparecido. Todo había sido producto de su imaginación…

Autora: Sheila Dejesús

 

El invisible

Laura Mariana y el resto de sus compañeros de séptimo grado se iban a Córdoba de viaje de egresados. Todos estaban muy emocionados ya que era su primer viaje juntos. Después de un largo viaje, llegaron por fin al hotel y aunque estaban muy cansados igual fueron a la primera excursión. Ya en el micro, Laura y Mariana eligieron sentarse juntas y empezaron a charlar sobre lo extraño que era el guía que acompañaba al grupo en esa salida, pero pronto se les olvido y empezaron a disfrutar del paisaje  En ese momento el guía, que es un hombre alto y flaco, les dice con una voz muy ronca que van a bajar a conocer la famosa caverna  Boca Negra, una caverna en el cerro Champaquí, y tenía ese nombre porque era oscura y tenia piedras blancas como dientes. Una vez que todos los chicos bajan del micro empiezan a entrar a la caverna uno atrás del otro sin separarse mucho ya que está muy oscuro. Es en ese momento que el guía empieza a contar una leyenda. Dice que el nombre se lo pusieron los indios de la región porque un día uno de los suyos entro en la caverna para investigar y nunca más se lo volvió a ver, dicen que ” se lo trago” ( por eso el nombre) la caverna. Después de ese episodio, todos los días cuando se hacían las tres de la tarde, se escuchaba una voz ronca y una sombra de un hombre alto y flaco que caminaba por la caverna sin poder encontrar la salida. En eso, Mariana mira su reloj, ve que son las tres de la tarde mira de nuevo así adelante, donde está el guía y mágicamente el guía desaparece entre las sombras. Luego del grito de Mariana, todos la miran asombrados y le preguntan qué había pasado. Ella explica lo que acababa de pasar y la maestra le dice que jamás hubo un guía acompañando al grupo, que seguro estaba cansada por el viaje. Pero Mariana siempre va a saber lo que paso ese día a las tres de la tarde.

Autor: Tiago Matallana

 

Lo que sucedió en “BOCA NEGRA”

Laura, Mariana y el resto de sus compañeros van a Córdoba de viaje de egresados. Llegan al hotel, dejan sus cosas e, inmediatamente salen hacia la primera excursión. En el micro, las dos chicas  se sientan juntas y charlan de que a Juan se había desmayado y los marciano lo vinieron a buscar .y se lo llevaron. Van a la tierra de los antiguos comechigones, más precisamente a la famosa “Boca negra”, una caverna en el cerro Champaquí ,en donde adentro de la caverna los marcianos asustan a sus víctimas. Van en busca de Juan y bajan del micro y comienza la caminata por el interior de la caverna y el guía les cuenta una leyenda: había una vez un chico que se llamaba Gonzalo que le gustaba correr por la plaza y los marcianos tenían ganas de llevárselo a la caverna y contarle historias de terror para que a la noche tuviera pesadillas. Entonces todos fueron a buscar a Juan, y entraron a la caverna y los marcianos se dieron cuenta de que había gente serranía en la caverna y todos desaparecieron y nunca más los volvieron a ver.

Autor: Uriel Do Santo Lima

 

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Alumnos de 6° grado A y B, Colegio San Carlos de Olivos
Actividad del libro Antiguas leyendas de héroes y princesas.

Nuevas aventuras de Birdly de Rowain
El rapto de la princesa

Birdly a los 15 años conoció a una princesa llamada Antonella Cubas. Un día Merlín y su secuaz Martín encerraron a la princesa Antonella, porque Merlín no quería que se enamore. Entonces Birdly encontró la espada de Gotwal, esa espada era tan poderosa que Birdly podía sacar a Antonella del castillo donde estaba encerrada. Un día, Birdly fue al castillo para sacar a la princesa y Merlín no se dio cuenta. Había muchas trampas en el castillo y Merlín iba creando pociones. Birdly pudo entrar al castillo y sonó una alarma y Birdly sacó la espada y trató de sacar a la princesa hasta que llegó Merlín y sus pociones eran muy poderosas y lucharon poderes contra poderes y ganó Birdly y pudo rescatar a la princesa y vivieron felices para siempre.

Autora: Anto Cubas

 

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Alumnos de 6°grado A, Colegio Nuestra Señora de la Anunciación
Actividad del libro La Isla Misteriosa.

 

Nemo encuentra a Ayrton

Nemo al llegar a la isla (que todavía no tenía el nombre de Isla Lincoln) decide buscar habitantes para no sentirse solo. Buscó, buscó y buscó pero no encontró a nadie. Al otro día decidió buscar en otra isla (la Isla Tabor), construyó un buque que lo llamó Nautilus (como el buque anterior de él). Luego de un largo rato, llegó a aquella isla y de lejos pudo distinguir el humo que salía del centro de ella. Llegó al centro de la isla y vio un hombre con un aspecto salvaje. De inmediato cuando vio aquel hombre que Nemo estaba allí se le abalanzó. Nemo de lo asustado que estaba le contó que lo habían dejado en la otra isla y aquel hombre le dijo que hace 14 años que lo habían dejado en esa isla y que desde hace 14 años que vive solo. Luego Nemo le propone que vaya con él a la otra isla y él le responde: -No, quiero quedarme aquí. Nemo insistió pero el hombre siempre decía que no. Nemo decidió partir a la otra isla pero Nemo se prometió vigilarlo por si algún problema le surge a aquel hombre.

Autora: Antonella D’Ambrosio

 

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Actividad del libro Cuentos fantásticos que dan miedo.

 

Lo que sucedió en “Boca Negra”

Laura y Mariana siempre fueron las mejores amigas del mundo. Un día, ellas y el resto de sus compañeros, se fueron de viaje de egresados. Al llegar al hotel, donde se hospedaban, dejaron sus cosas e inmediatamente salieron hacia la primera excursión. En el micro las dos chicas se sentaron juntas y charlaron todo el viaje. En una ocasión tocaron el tema de una famosa historia de terror llamada “Drácula”. Esa historia la llenó de miedo. Entonces el profesor anunció: – Vamos en camino a la tierra de los antiguos indios Comechingones, más precisamente a la famosa “Boca Negra”, una caverna en el cerro Champaquí. Se llama Boca Negra porque la entrada parece una boca y adentro no llega nada de luz.
Al terminar el viaje todos bajaron del micro y comenzaron la caminata por el interior de la caverna. Estaba oscuro. El guía les contó la leyenda de una criatura espeluznante que vivía allí. El se alimentaba de sangre humana, pero solo de noche porque la luz del sol lo quemaba. Nadie creyó en la leyenda excepto Laura y Mariana. De repente Mariana gritó asustada y todos saltaron del susto, algo o alguien la había tocado. El guía corrió a su lado y la iluminó con su linterna. Sólo era un helecho que crecía en la piedra. Todos se burlaron de ella y continuaron la excursión. A la hora de regresar, el guía revisó que todos los chicos estén allí:- Falta Mariana ¿Dónde se metió? – Dijo el guía al ver que Mariana había desaparecido. Laura se puso a llorar, ya que Mariana era su mejor amiga. La tranquilizaron y fueron en camino hacia la salida. Cuando estaban a la mitad del recorrido, encontraron a Mariana desmayada y con la pierna mordida. El guía llamó urgente a un doctor, mientras que los chicos se empezaban a asustar, y a creer que la leyenda era cierta. Cuando el doctor se enteró, llamó al detective Kit Fitt y al cazador Ariel para que lo acompañara. El detective y el cazador estaban investigando juntos acerca de la criatura que vivía en Boca Negra y les pareció que eso podría ser una pista. Al llegar al lugar Kit y Ariel se pusieron a investigar, mientras que el doctor curaba a Mariana. Cuando Mariana despertó, todos se fueron rápidamente al hotel, mientras que Kit y Ariel seguían investigando. Antes del amanecer vieron a la criatura detrás de una roca. Ariel se acercó sigilosamente hacia él, y con un certero disparo lo mató. Días más tarde, Kit Fitt llamó al guía para ver cómo estaba Mariana: – Se está recuperando –le dijo el guía– pero no entiendo qué fue lo que le pasó. -Es sencillo –le dijo Kit–. Cuando la criatura iba a chuparle la sangre a Mariana, justo llegó usted, así que solo la mordió y se escondió. Con Ariel descubrimos que estaba buscando refugio, porque estaba por amanecer, ya que nunca sale de día. Pero ya no hay de qué preocuparse, Ariel se encargó de él y nunca más va a volver a dañar a nadie.
Todos más relajados fueron a sus habitaciones, y justo a la medianoche Mariana se despierta exaltada, y con mucha sed…de sangre.

Autora: Florencia Sol Vigna

 

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Viudo y con hijos

Octavio quedó viudo después de una discusión con su esposa Macarena. La ratoncita se colocó su abrigo y se fue. Luego, transcurridas unas horas, Octavio encendió el televisor: –Noticias ratunas, amigos. Parece que en la avenida Jorge Luis Bortón, han circulado automóviles gatunos. Así es, eso dije: automóviles GATUNOS, y se ve que dejaron heridos. El accidente sucedió a las 7.30, con un microtonbús cuyo rumbo era La Capital Ratuna. Los gatos enemigos del sector c17 (cocina 17, aclaremos) tienen dos rehenes, dejaron tres muertos y quince heridos, siete de ellos, muy graves. Entre los tres muertos se encuentra la señorita Macarena Abadesa de Micherelli, la artesana más exitosa de Villa San Ratotín. En el choque, sufrió un rasguño pequeñito pero letal, ya que don gato no se había lavado las garras. Al escuchar esto, Octavio se lo comentó a sus hijos que, tristes, acudieron al funeral acompañados por él. Octavio siempre pensaba en estas palabras dulces de una canción que compuso Macarena: “Oh, por ti moriré en un día lluvioso”. Y así fue, como decía la canción. Al recordarla, Octavio siempre se moría de amor. No pasaba ni un solo día sin lamentarse. Se fue a dormir. A dormir en la noche helada. Pero esa noche, él sintió algo muy extraño, muy extraño. Cuando se dio cuenta de que tenía la cola corta por las garrapatas, dijo para sus adentros: “Me lo merezco, me lo merezco…”.

Autora: María del Rosario Sánchez Argüelles